sábado, 2 de julio de 2011

VEHÍCULOS ALTERNATIVOS

Los coches han revolucionado la sociedad al permitir el traslado de personas y mercancías de una población a otra con una facilidad que no ofrece ningún otro tipo de vehículos. Desde que los coches de caballos dieron paso a los de motor, la evolución de este tipo de transporte ha sido vertiginosa.

La mayoría de los coches convencionales utilizan un motor térmico, en el que un combustible genera la energía que se transmite a otras partes del vehículo y produce movimiento.

El combustible suele ser gasolina, gasoil o, en el caso de los vehículos más modernos, biodiésel, bioetanol o biogás. Todos estos combustibles producen dióxido de carbono en mayor o menor medida, con el consiguiente daño medioambiental. Los motores térmicos son muy poco eficientes, solo utilizan la potencia máxima en las arrancadas, adelantamientos y otras situaciones concretas; en trayectos urbanos o en carretera a velocidad moderada y sin grandes cambios, el coche no aprovecha más del 20 % de su potencia; además, en las frenadas pierden una gran cantidad de energía en forma de calor, como se puede comprobar por el calentamiento de los discos y el desgaste de los neumáticos.

Como alternativa a los motores térmicos están los coches eléctricos. Sus motores son mucho más eficientes y no contaminan directamente, ya que no emiten dióxido de carbono.

Muchos funcionan con baterías recargables y otros requieren una conexión permanente a una línea de electricidad, tal y como funcionaban los antiguos trolebuses. Recientemente se ha presentado el primer coche eléctrico recargable, que se comercializará en España a partir del verano de 2008. Este modelo puede circular a un máximo de 70 km/h, emplea 2,5 horas en cargar su batería y tiene una autonomía de 80 km.

Hace ya algunos años se desarrollaron coches híbridos, dotados de un motor térmico y otro eléctrico. Las baterías que permiten el funcionamiento del motor eléctrico se cargan con la energía que se libera en las frenadas.

El motor eléctrico complementa al motor térmico, que puede ser de menor potencia y consumo. La empresa Toyota presentó en 2004 el modelo Prius, un vehículo híbrido, de gasolina y eléctrico; desde entonces, muchos otros fabricantes se han sumado a la iniciativa, aunque por el momento su precio es más elevado que el de otros vehículos convencionales con las mismas prestaciones.


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